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  • VE Day is often thought of as a time for jubilation for all, but diaries and memoirs from the time show many people felt relief rather than exhilaration.

    Traumatised communities reflecting on loss of war meant many didn’t celebrate on VE day

    It is remembered as a time when seemingly everyone in Britain lined the streets to mark the end of six years of conflict around the world – but in reality the trauma of war meant many people didn’t celebrate on Victory in Europe Day.

    The loss of loved ones, shock of living through repeated bombing and the terrible economic cost meant the end of World War Two was used as a moment to reflect rather than to party, according to University of Exeter historian Professor Richard Overy.

    VE Day is often thought of as a time for jubilation for all, but diaries and memoirs from the time show many people felt relief rather than exhilaration. The public was also conscious that the war in the Far East was still ongoing, and aware soldiers in the Middle East and Italy were being redeployed to the Pacific.

    Professor Overy said: “If we only look at pictures from VE Day in 1945 it can seem the mood was jubilant. But in fact many people didn’t want to go out and celebrate, for them it felt like a moment to reflect instead. They were tired, passive about celebration and less effusive than the popular images might suggest.

    “People wanted normal life to return, but they didn’t know when their loved ones serving in the Armed Forces would return, and were aware it would take a long time for them to come home. Others had experienced terrible losses. The end of the war was a difficult period of transition for many.”

    People were asked by social researchers before VE day what they would do when peace was declared, or they were overheard by the researchers. Very few questioned in London said they would “go out on the ran tan”. Many said they would stay at home and do gardening. Others said they would “get my feet up and read a good book” or “sit in the garden with a book”.

    One person was overhead on 8 May in South East London saying: “It's been quite pathetic...I suppose everyone's tired out. But for most people down here, at any rate, all the end of the war means is that there won't be any more rockets.”

    On the same day in Chelsea, London, another person was heard saying: “Telling us over and over again that church bells would be the signal. And then there was no signal. No church bells, Just hanging around.”

    In letters collected by the Mass Observation project, which aimed to collect information on the public mood, one person said: “Well, you can't properly rejoice, even if it is peace tomorrow”. Another said: “strange how little people say or seem to feel about it all. I suppose it's all too big - they feel numbed”.

    These competing emotions can be seen through the reaction when the blackout was lifted for many outside of major urban areas a few months before VE Day. Some people were so worried the Germans planned further attacks they blacked out their windows at night again. People’s diaries show they were disorientated at being able to look out at lit streets at night for the first time in years.

    The diaries and memoirs show people grieved privately, and didn’t show their feelings outside the home.

    Professor Overy said: “The emotional cost of the war was borne by people alone. There was no major programme of psychiatric help offered to the public, it didn’t seem to occur to anyone to offer this. Earlier work by psychologists to assess the impact of the Blitz wrongly concluded people had coped well, but this was actually not the case.

    “People really did feel as if they had to show a stiff upper lip, but the end of the war was very hard for those who had lost a loved one. Most psychiatric doctors working at the time were attached to the Armed Forces.”

    The USA, Britain and the Empire were the only countries where VE Day was celebrated in full, although Americans really waited until VJ Day later in the year.  France celebrated more when it was liberated in 1944, and in Italy the celebrations occurred in late April as partisans liberated Italy's northern cities. Stalin rejected the Western date in favour of May 9, the day after a second surrender had taken place at Soviet insistence in Berlin. VE Day in Russia is still observed a day later than in Britain.

     

    Spanish Translation:

    Muchas comunidades, traumatizadas por las pérdidas durante la guerra, no celebraron el Día de la Victoria Europea

    Se recuerda como una época en la que aparentemente todos los británicos salieron a las calles para marcar el final de seis años de conflicto en todo el mundo, pero en realidad el trauma de la guerra hizo que mucha gente no celebrara el Día de la Victoria Europea (VE Day).

    La pérdida de seres queridos, la conmoción de vivir por los repetidos bombardeos y el terrible costo económico significó que el final de la Segunda Guerra Mundial fue usado como un momento para reflexionar más que para festejar, según el catedrático de historia de la Universidad de Exeter, Professor Richard Overy.

    El Día de la Victoria es a menudo considerado como un momento de júbilo para todos, pero los diarios y memorias de la época muestran que muchas personas sentían más alivio que euforia. El público también era consciente de que la guerra en el Lejano Oriente seguía en curso, y sabía que los soldados en el Oriente Medio e Italia se trasladaban al Pacífico.

    Professor Overy dijo: «Si sólo miramos las fotos del Día de la Victoria en 1945 puede parecer que el estado de ánimo era jubiloso. Pero de hecho mucha gente no quería salir a celebrar, les pareció más bien un momento para reflexionar. Estaban cansados, pasivos en cuanto a la celebración y menos efusivos de lo que las imágenes populares podrían sugerir.

    «La gente quería que volviera la vida normal, pero no sabían cuándo volverían sus seres queridos que servían en las Fuerzas Armadas, y eran conscientes de que tardarían mucho tiempo en volver a casa. Otros habían experimentado terribles pérdidas. El final de la guerra fue un difícil período de transición para muchos».

    Antes del día de la Victoria, unos investigadores sociales preguntaron a las personas qué harían cuando se declarara la paz, o los investigadores los oyeron por casualidad. Muy pocos de los interrogados en Londres dijeron que «saldrían de juerga». Muchos dijeron que se quedarían en casa y holgazanearían en el jardín. Otra gente dijo que «descansaría y leería un buen libro» o «me sentaría en el jardín con un libro».

    El 8 de mayo, se escuchó a una persona en el sur-este de Londres decir «Ha sido bastante lastimero... supongo que todos están agotados. Pero, de todos modos, para la mayoría de la gente de por aquí, todo lo que significa el fin de la guerra es que no habrá más misiles».

    El mismo día en Chelsea, Londres, se oyó a otra persona decir: «Nos decían una y otra vez que las campanas de la iglesia serían la señal. Y luego no hubo ninguna señal. No hubo campanas. Sólo esperábamos.»

    En las cartas recogidas por el proyecto Mass Observation, cuyo objetivo era recoger información sobre el estado de ánimo del público, una persona dijo: «Bueno, uno no puede alegrarse apropiadamente, aunque mañana haya paz». Otro dijo: «es extraño lo poco que dice o parece sentir la gente sobre todo esto. Supongo que es demasiado grande - se sienten todos entumecidos».

    Estas emociones contradictorias pueden verse en la reacción unos meses antes del Día de la Victoria cuando el apagón se levantó para muchos fuera de las principales zonas urbanas. Algunos estaban tan preocupados de que los alemanes planearan más ataques que volvieron a tapar sus ventanas por la noche. Los diarios de la gente muestran que estaban desorientados al poder mirar las calles iluminadas por la noche por primera vez en años.

    Los diarios y memorias muestran que la gente se apenaba en privado, y no mostraba sus sentimientos fuera de casa.

    Professor Overy dijo: «El costo emocional de la guerra fue soportado por la gente sola. No había ningún programa significativo de ayuda psiquiátrica ofrecido al público, no parecía que a nadie se le ocurriera ofrecer esto. Los estudios anteriores de los psicólogos para evaluar el impacto del Blitz concluyeron erróneamente que la gente lo había afrontado bien, pero en realidad no fue así.

    «La gente realmente se sentía como si tuviera que mantener la compostura en silencio, pero el final de la guerra fue muy duro para aquellos que habían perdido a un ser querido. La mayoría de los médicos psiquiatras que trabajaban en ese momento estaban adscritos a las Fuerzas Armadas».

    Los EE.UU., Gran Bretaña y los países del Imperio Británico fueron los únicos países donde el Día de la Victoria se celebró plenamente, aunque los estadounidenses en realidad esperaron hasta el Día de la Victoria sobre el Japón (VJ Day) más tarde en el año.  Francia celebró más cuando fue liberada en 1944, y en Italia las celebraciones tuvieron lugar a finales de abril cuando los partisanos liberaron las ciudades del norte de Italia. Stalin rechazó la fecha occidental a favor del 9 de mayo, el día después de una segunda rendición por insistencia soviética en Berlín. El día de la Victoria todavía se observa en Rusia un día más tarde que en Gran Bretaña.

    Traducido por Beth Wright-Watson, MA Translation Studies Student, University of Exeter

     

    French Translation: 

    Pour les communautés traumatisées par la guerre, le 8 mai fut l’occasion de déplorer ses pertes plutôt que de faire la fête

    On s’en souvient comme du jour où soi-disant tout le monde en Grande-Bretagne sortit dans la rue pour marquer la fin de six ans de conflit autour du monde. En réalité, du fait des traumatismes de la guerre, de nombreuses personnes ne firent pas la fête le 8 mai [NdT : appelé « Victory in Europe Day » par les anglophones, Jour de la Victoire en Europe].

    La perte d’être chers, le choc provoqué par les bombardements à répétition ainsi que les terribles répercussions économiques expliquent pourquoi la fin de la Seconde Guerre mondiale incita la population à se recueillir et non pas à s’amuser, d’après l’historien Richard Overy, Professeur à l’Université d’Exeter.

    Bien que le 8 mai soit souvent considéré comme un moment d’allégresse universelle, les journaux intimes et les mémoires écrits à l’époque révèlent que de nombreuses personnes se sentaient plus soulagées qu’euphoriques. Le public était également conscient que la guerre en Extrême-Orient n’était pas achevée, et que les soldats présents en Moyen-Orient et en Italie étaient en train d’être redéployés dans le Pacifique.

    Le Professeur Overy déclare : « Si l’on se borne à regarder les photos du 8 mai 1945, on peut croire que l’humeur était à la fête. En réalité, de nombreuses personnes n’avaient aucune envie de sortir et de célébrer la fin de la guerre ; pour elles, il s’agissait plutôt d’un moment de recueillement. Elles étaient fatiguées, peu enclines à s’amuser, et moins démonstratives que les célèbres clichés le laissent entendre.

    « Les gens voulaient un retour à la normalité, mais ils ignoraient quand leurs proches qui servaient dans l’armée seraient de retour, et ils avaient conscience qu’ils ne rentreraient pas au pays de sitôt. D’autres avaient beaucoup perdu. La fin de la guerre fut une période de transition éprouvante pour de nombreuses personnes. »

    Des sociologues ont recueilli, ou parfois entendu, les propos de la population vis-à-vis de ce qu’ils feraient quand la paix serait déclarée. Seulement quelques individus, interrogés à Londres, dirent qu’ils « sortiraient faire des folies ». Bien plus affirmèrent qu’ils resteraient chez eux et feraient du jardinage. D’autres déclarèrent qu’ils « s’installeraient confortablement et liraient un bon livre » ou qu’ils « s’assiéraient dans le jardin avec un livre. »

    Le 8 mai, dans le sud-est de Londres, on entendit quelqu’un dire : « C’est vraiment ridicule, tout ça… Je suppose que tout le monde n’en peut plus. Mais pour la plupart des gens, ici, dans tous les cas, la fin de la guerre signifie simplement qu’il n’y aura plus de missiles. »

    Le même jour, à Chelsea, dans Londres, on entendit quelqu’un d’autre dire : « Ils nous répétaient encore et encore que le cloches de l’église donneraient le signal. Et puis il n’y pas eu de signal. Pas de cloches, on traînait juste. »

    Dans les lettres amassées par le projet « Mass Observation », dont le but était de recueillir des informations sur le moral du public, une personne écrivit : « Enfin, on ne peut pas réellement se réjouir, même si la paix arrive demain ». Une autre dit : « c’est curieux, le peu que les gens disent ou semblent penser de tout ça. Peut-être que c’est trop grand pour eux – ça les abrutit. »

    Ces émotions contradictoires transparaissent dans la réaction du public à la levée du black-out, quelques mois avant le 8 mai, pour un grand nombre de personnes en dehors des régions urbaines les plus importantes. Certains étaient si inquiets à l’idée que les Allemands prévoient de nouvelles attaques qu’ils masquèrent à nouveau leurs fenêtres la nuit. Les journaux intimes de certains révèlent que c’était déboussolant pour eux de voir les rues éclairées durant la nuit pour la première fois depuis des années.

    Les journaux intimes et les mémoires dévoilent que les gens firent leur deuil en privé, et ne montrèrent pas leurs sentiments hors de chez eux.

    Le Professeur Overy dit : « Toute seule, la population a dû supporter le tribut émotionnel de la guerre. Aucun programme d’aide psychologique n’a été mis à la disposition du public, cela n’est venu à l’esprit de quiconque, apparemment, d’en proposer un. Les recherches antérieures des psychologues pour évaluer l’impact du Blitz se sont trompées en concluant que la population l’avait facilement surmonté, alors qu’il n’en était rien.

    « Les gens avaient vraiment l’impression de devoir maintenir une façade d’impassibilité, mais la fin de la guerre fut très difficile pour ceux qui avaient perdu un être cher. La plupart des médecins psychiatres en service à l’époque étaient rattachés à l’armée. »

    Les Etats-Unis, la Grande-Bretagne et l’Empire britannique furent les seuls pays qui s’adonnèrent complètement à la célébration du 8 mai, bien que les Américains attendirent en réalité le jour de la victoire contre le Japon (« VJ Day ») plus tard dans l’année. La France fêta sa libération en 1944, et les célébrations italiennes eurent lieu fin Avril, lorsque les alliés libérèrent les villes du nord de l’Italie. Stalin rejeta la date choisie par l’Occident en faveur du 9 mai, un jour après que l’Allemagne nazie eut capitulé une seconde fois à Berlin, à l’insistance des soviétiques. En Russie, on commémore encore le jour de la victoire un jour plus tard qu’en Grande-Bretagne.

    Traduit par Valentine Naude, étudiante en MA Translation Studies à l’Université d’Exeter

     

    Norwegian Translation:

    Lokalsamfunn som reflekterte over tap forårsaket av krigen gjorde at mange ikke feiret frigjøringsdagen (Victory in Europe Day)

    Det huskes som en tid da Storbritannias gater ble fylt opp for å markere slutten på en seksårs lang konflikt som preget nesten hele verden, men i virkeligheten betydde traumene krigen etterlot seg at mange ikke feiret frigjøringsdagen (Victory in Europe Day eller VE Day i Storbritannia).

    «Tapet av sine nærmeste og kjære, sjokket av å ha opplevd gjentagende bombing og de forferdelige økonomiske konsekvensene gjorde at slutten av andre verdenskrig ikke ble feiret med fest, men ble heller omgjort til et øyeblikk til å reflektere over hva som hadde skjedd», fremhever historiker og lektor Richard Overy fra Universitetet i Exeter.

    Frigjøringsdagen blir ofte betraktet som en gledelig tid for alle, men dagbøker og memoarer fra tiden viser at mange mennesker følte mer lettelse enn begeistring. Folket var også bevisste på at krigen i Det fjerne østen fortsatt pågikk, og at soldater i Midtøsten og Italia ble omplassert til Stillehavet.

    Lektor Overy understreker: «Om vi bare ser på bilder fra frigjøringsdagen i 1945, kan det virke som om at det var jublende stemning. Men mange ønsket ikke å gå ut og feire, for det føltes for dem som et øyeblikk til å reflektere i stedet. De var slitne, likegyldige angående feiring og mindre entusiastiske enn hva de populære bildene antyder».

    «Folket ønsket hverdagslivet tilbake, men visste ikke når deres kjære som tjenestegjorde i Forsvaret skulle komme tilbake, og var klare over at de ikke ville komme hjem med det første. Noen hadde opplevd forferdelige tap. Krigens slutt var en vanskelig overgangsperiode for mange».

    Før frigjøringsdagen overhørte og spurte samfunnsforskere folk hva de skulle gjøre når det ble erklært fred. Svært få av de avhørte i London sa at de ville «feste vilt». Mange sa at de ville bli hjemme og drive med hagearbeid, mens andre sa at de ville «sette seg i godkroken og lese en god bok».

    Den 8. mai i Sørøst-London ble en person hørt si: «Det har vært ganske patetisk ... Jeg antar at alle er lei. Men for de fleste her nede betyr slutten av krigen at det i alle fall ikke blir flere raketter å se».

    Samme dag i Chelsea, London, ble en annen person overhørt si: «Vi ble fortalt om og om igjen at kirkeklokkene ville være signalet, men det kom ingen signal. Ingen kirkeklokker, vi ble bare hengende rundt».

    I brev samlet inn av Mass Observation-prosjektet, som hadde som formål å samle informasjon om stemningen blant folket, sa en person: «Vel, du kan ikke glede deg skikkelig, selv om det er fred i morgen», mens en annen sa: «Rart hvor lite folk sier eller ser ut til å føle angående hele situasjonen. Jeg antar det er for mye å ta inn. De føler seg lamslåtte».

    Disse følelsene gjenspeiles gjennom reaksjonene som oppsto noen måneder før frigjøringsdagen da det ble slutt på mørkeleggelse for mange boende utenfor store urbaniserte byområder. Noen var så bekymret over at tyskerne planla ytterligere angrep at de fortsatte å mørklegge vinduene sine om nettene.  Dagbøker viste at det å kunne se ut på opplyste gater om nettene for første gang på mange år virket forvirrende for mange.

    Dagbøker og memoarer viste også at folk sørget i skjul, og viste ikke sine følelser utenfor hjemmet.

    Lektor Overy fremhever at: «De følelsesmessige konsekvensene krigen etterlot seg, ble båret av folket alene. De ble ikke tilbudt psykiatrisk hjelp gjennom et stort program. Det så ikke ut til at noen kom på at dette burde tilbys til folket. Tidligere arbeid fra psykologer for å vurdere konsekvensene blitzkrigen hadde på folket, feilaktig konkluderte at de hadde taklet det bra, men dette var ikke tilfelle».

    «Folket følte de måtte vise seg sterke framfor situasjonen, men slutten av krigen var veldig vanskelig for dem som hadde mistet sine kjære. De fleste psykiatere som arbeidet på den tiden hadde en tilknytting til Forsvaret».

    USA, Storbritannia og landene i det Britiske Imperiet var de eneste landene der frigjøringsdagen ble feiret i sin helhet, selv om amerikanere ventet til VJ-dagen senere på året. Frankrike feiret mer da de ble frigjort i 1944, og i Italia skjedde feiringen i slutten av april da partisanene frigjorde Italias nordlige byer. Stalin avviste den vestlige datoen til fordel for 9. mai, dagen etter en annen overgivelse hadde funnet sted etter sovjetisk insistering i Berlin. Frigjøringsdagen i Russland finner fortsatt sted en dag senere enn i Storbritannia.

    Oversatt av Melissa Valdés Fuentes, Master student i Translation Studies ved Universitetet i Exeter.
    Translated by Melissa Valdés Fuentes, MA Translation Studies student, University of Exeter.

     

    German Translation:

    Traumatisierte Gemeinschaften, die sich an den Verlust des Krieges erinnerten, feierten am VE-Tag nicht

    Man erinnert sich an eine Zeit, in der sich scheinbar jeder in Großbritannien auf die Straßen begab, um das Ende von einem sechs Jahre dauernden weltweiten Konflikt zu feiern - aber in der Realität bedeutete das Trauma des Krieges, dass viele Menschen am Tag des Sieges in Europa nicht feierten.

    Der Verlust von geliebten Menschen, der Schock durch wiederholte Bombenangriffe und die katastrophalen wirtschaftlichen Kosten bedeuteten, dass das Ende des Zweiten Weltkriegs für manche eher als ein Moment der Reflektion als des Feierns diente, so der Historiker Professor Richard Overy von der Universität Exeter.

    Der VE-Tag wird oft als eine Zeit des Jubels für alle angesehen, aber Tagebücher und Memoiren aus dieser Zeit zeigen, dass viele Menschen eher Erleichterung als Heiterkeit empfanden. Die Öffentlichkeit war sich auch bewusst, dass der Krieg im Fernen Osten immer noch andauerte und sie wusste auch, dass Soldaten im Nahen Osten und in Italien in den Pazifik entsandt wurden.

    Professor Overy sagt: „Wenn wir uns nur Bilder vom VE-Tag im Jahr 1945 ansehen, kann es den Anschein haben, dass allgemein Jubel herrschte. Tatsächlich aber wollten viele Menschen nicht ausgehen und feiern, für sie war es eher ein Moment, um nachzudenken. Sie waren müde, passiv gegenüber den Feiern und weniger überschwänglich, als die populären Bilder vermuten lassen.

    „Die Menschen wünschten sich ein normales Leben, aber sie wussten nicht, wann ihre Angehörigen, die in der Armee dienten, zurückkehren würden, und ihnen war auch bewusst, dass es lange dauern würde, bis sie nach Hause zurückkehren würden. Andere hatten schreckliche Verluste erlitten. Das Ende des Krieges war für viele eine schwierige Übergangsphase.”

    Vor dem VE-Tag wurden die Menschen von Sozialforschern gefragt, was sie tun würden, wenn der Frieden erklärt würde; die Forscher hörten auch bei Gesprächen zum diesem Thema mit . Nur sehr wenige der Befragten in London sagten, sie würden sich betrinken. Viele sagten, sie würden zu Hause bleiben und im Garten arbeiten. Andere sagten, sie würden „die Füße hochlegen und ein gutes Buch lesen" oder "mit einem Buch im Garten sitzen”.

    Eine Person war am 8. Mai im Südosten Londons und sagte „Es war ziemlich erbärmlich... vielleicht sind alle müde. Aber für die meisten Menschen hier unten bedeutet das Ende des Krieges jedenfalls nur, dass es keine Raketen mehr geben wird.”

    Am selben Tag hörte man in Chelsea, London jemand anderes sagen: „Sie sagten uns immer und immer wieder, dass Kirchenglocken das Signal sein würden. Und dann gab es kein Signal. Keine Kirchenglocken, nur Herumhängen.”

    In Briefen, die im Rahmen des sogenannten Mass Observation Project zusammengestellt wurden und das darauf abzielte, Informationen über die Stimmung in der Öffentlichkeit zu sammeln, sagte eine Person: „Nun, man kann sich nicht richtig freuen, auch wenn morgen Frieden ist". Und eine weitere Person meinte: „Merkwürdig, wie wenig die Menschen über all das etwas zu sagen haben oder zu fühlen scheinen. Ich nehme an, es ist alles zu groß - sie fühlen sich betäubt".

    Diese konkurrierenden Emotionen lassen sich an der Reaktion ablesen, als die Mediensperre für viele außerhalb der großen städtischen Gebiete einige Monate vor dem VE Day aufgehoben wurde. Einige Menschen waren so besorgt, dass die Deutschen weitere Anschläge planten, dass sie nachts wieder ihre Fenster verdunkelten. Aus den Tagebüchern der Menschen geht hervor, dass sie desorientiert waren, weil sie nachts zum ersten Mal seit Jahren wieder auf beleuchtete Straßen blicken konnten.

    Die Tagebücher und Memoiren belegen, dass Menschen für sich trauerten und ihre Gefühle außerhalb des Hauses nicht zeigten.

    Professor Overy sagt: ,,Die emotionalen Kosten des Krieges wurden von den Menschen allein getragen. Es gab kein richtiges Programm für psychiatrische Hilfe, dass der Öffentlichkeit angeboten wurde, es schien niemandem in den Sinn zu kommen, so etwas anzubieten. Frühere Arbeiten von Psychologen zur Bewertung der Auswirkungen des „Blitzkrieges“ kamen zu dem falschen Schluss, dass die Menschen gut damit zurechtgekommen waren, aber das war nicht wirklich nicht der Fall.

    „Die Menschen hatten das Gefühl, stoisch erscheinen zu müssen (auf Englisch nennt man das: ‚stiff upper lip‘), aber das Ende des Krieges war sehr hart für all die, die einen geliebten Menschen verloren hatten. Die meisten Psychiater, die zu dieser Zeit arbeiteten, waren den Streitkräften verbunden."

    Nur in den USA, Großbritannien und dem Empire wurde der VE-Tag in vollem Umfang gefeiert, obwohl die Amerikaner tatsächlich bis zum VJ-Tag warteten.  Frankreich feierte, als es 1944 befreit wurde, und in Italien fanden die Feierlichkeiten Ende April statt, als die Partisanen die Städte im Norden Italiens befreiten. Stalin lehnte das westliche Datum zugunsten des 9. Mai ab, einen Tag, nachdem auf sowjetisches Drängen in Berlin eine zweite Kapitulation stattgefunden hatte. Der VE-Tag wird in Russland immer noch einen Tag später gefeiert als in Großbritannien.

    Translator’s Notes: In the United Kingdom, VE Day (Victory in Europe Day) is celebrated on 8. May to mark Nazi Germany’s unconditional surrender at the end of World War 2. It is acknowledged that, in Germany, it is not referred to as VE Day but rather, ‘Der Tag der Befreiung’ and marks the anniversary of the freedom from the National Socialists. For the purpose of this translation, as it is from the British perspective, a decision to calque ‘VE Day’ to ‘Der VE-Tag’ was made.

    Im Vereinigten Königreich wird der VE-Tag (Tag des Sieges in Europa) am 8. Mai anlässlich der bedingungslosen Kapitulation Nazi-Deutschlands am Ende des Zweiten Weltkriegs gefeiert. Dieser Tag wird in Deutschland als „Tag der Befreiung" bezeichnet wird – also ein Jahrestag der Befreiung von den Nationalsozialisten. Für diese Übersetzung wurde „der VE-Tag“ statt „Tag der Befreiung“ verwendet. 

    Übersetzung von Paige Baillie, MA Translation Studies Studentin an der Universität Exeter, UK

     

    Italian Translation:

    Nessun festeggiamento della giornata della vittoria in Europa da parte delle comunità inglesi sconvolte dalle perdite umane della guerra

    Ricordata come la giornata in cui gli inglesi affollarono le strade per segnare la fine dei sei anni del conflitto mondiale – la giornata della vittoria in Europa non venne in realtà festeggiata da molti a causa dei traumi causati dalla guerra.

    Secondo il professore di storia dell’Università di Exeter Richard Overy, la perdita dei cari, il trauma causato dalle sofferenze per i ripetuti bombardamenti e il terribile costo economico sostenuto per affrontare il conflitto non portarono, sul finire della Seconda guerra mondiale, a festeggiamenti, ma a riflessioni.

    La giornata della vittoria è spesso considerata il motivo del tripudio del popolo. Tuttavia i diari e le memorie contemporanee mostrano che molti si sentivano sollevati invece di esilarati. Il pubblico era anche cosciente del fatto che la grande guerra in Asia orientale fosse in pieno sviluppo e che si mandassero nel Pacifico i soldati del Medio Oriente e dell’Italia.

    Il Professor Overy continua: “Guardando le foto della giornata della vittoria in Europa nel 1945, può sembrare che ci fosse un’atmosfera giubilante. Invece tanti non avevano voglia di uscire a festeggiare; per loro, è stato un momento per riflettere. Erano stanchi, indifferenti all’idea di una celebrazione e meno esuberanti di quanto suggeriscano famose fotografie.

    “La gente voleva tornare alla vita normale ma non sapeva quando coloro che prestavano servizio nelle forze armate sarebbero tornati; inoltre, sapeva che con molta probabilità i propri famigliari non sarebbero ritornati per mesi e mesi. Altri invece avevano subito terribili perdite. Per molti la fine della guerra è stato un difficile periodo di transizione.”

    Prima della giornata della vittoria in Europa, i sociologi chiedevano cosa avrebbe fatto la gente una volta raggiunta la pace (di cui, forse, ne sentiva parlare per caso). A Londra pochi parlavano di ‘andare a fare bagordi’. Molti dicevano di stare a casa e di fare giardinaggio. Altri parlavano di ‘prendersi una pausa e di leggere un buon libro’ o di ‘sedersi in giardino con un buon libro.’

    Il giorno dell’8 maggio a sud-est di Londra si sentiva dire: “È stato abbastanza patetico…immagino che tutti siano sfiniti. Ma per quasi tutti da queste parti, comunque, la fine della guerra vuol dire solo che non cadono più le bombe.”

    Nello stesso giorno a Chelsea, Londra, si sentiva un’altra persona dire: “Ci hanno detto tante volte che il segnale sarebbe stato indicato dai suoni delle campane. Ma non c’è mai stato nessun segnale. Nessuna campana. E allora abbiamo aspettato, a lungo.”

    Nelle lettere raccolte per il progetto Mass Observation, che aveva il compito di raccogliere le informazioni sullo stato d’animo del pubblico, qualcuno aveva scritto: “Bene, non si può proprio festeggiare, anche se domani ci sarà la pace.” Scrive un altro: “É strano che nessuno abbia nulla o quasi da dire o da sentire. Mi sa che tutto questo è troppo per tutti – tutti si sentono intorpiditi.”  

    Queste emozioni concorrenti si vedono nella reazione del pubblico quando, pochi mesi prima della giornata della vittoria in Europa, il governo revocò il regolamento riguardo all’oscuramento di molte aree rurali. Alcuni avevano paura che i tedeschi pianificassero ulteriori attacchi e che quindi di notte rimettessero di nuovo le case al buio. I diari delle persone del tempo descrivono il disorientamento alla vista, dalla finestra delle loro abitazioni, di strade illuminate per la prima volta dopo anni.

    I diari e le memorie affermano che tanti piansero le proprie perdite in privato, e non dimostrarono i propri veri sentimenti in pubblico.

    Il professore Overy aggiunge: “Il popolo si è fatto carico dei costi emotivi della guerra da solo. Non c’è stato nessun programma di aiuto psichiatrico offerto al pubblico; sembra che non sia venuto in mente a nessuno di farlo. Gli studi precedenti degli psicologi per valutare l’impatto emotivo del blitz sull’Inghilterra hanno concluso erroneamente che il popolo ce l’aveva fatta bene, ma in effetti non è così.”

    “La gente davvero sentiva di dovere mantenere un comportamento stoico, ma la fine della guerra è stata veramente dura per coloro che avevano perso famigliari o persone care. Quasi tutti gli psichiatri attivi a quel tempo si erano impegnati nelle forze armate.”  

    Gli Stati Uniti, l’Inghilterra e l’impero britannico sono stati i soli paesi a festeggiare pienamente la giornata della vittoria in Europa, sebbene in realtà gli americani aspettassero la giornata della vittoria sulla Giappone più tardi lo stesso anno. La Francia festeggiò di più quando venne liberata nel 1944, e in Italia si avviarono le celebrazioni alla fine di aprile mentre i partigiani liberavano le città settentrionali. Stalin aveva respinto la data designata dall’Occidente scegliendo invece il 9 maggio, ovvero il giorno dopo una seconda resa tenuta a Berlino, su insistenza dei sovietici. In Russia, la giornata della vittoria in Europa si commemora ancora un giorno dopo l’Inghilterra.

    Translated by Jo Hooker, MA Translation Studies Student, University of Exeter.

    Date: 8 May 2020

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